Entrenamiento de la fuerza para prevenir enfermedades en mayores
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entrenamiento de la fuerza

ENTRENAMIENTO DE LA FUERZA COMO MEDIDA PREVENTIVA DE ENFERMEDAD EN PERSONAS MAYORES

El entrenamiento de la fuerza sirve como medida preventiva de enfermedad en personas mayores. Antes de entrar en detalles con el tema en cuestión, veamos una definición que nos ayudará a entender y ponernos en el mismo contexto. “El proceso de envejecimiento se asocia con un declive de las diferentes capacidades físicas y la calidad de vida. Esto puede ser debido a una pérdida de la cantidad de masa muscular (sarcopenia), la pérdida de masa ósea (osteopenia) y la pérdida de la capacidad aeróbica, que entre otros factores, se ve agravado por la falta de actividad física y ejercicio físico que ocurre con el paso de la edad”.

La fuerza influye directamente en el estado de salud y en la capacidad física, motivo por el que el entrenamiento contra resistencias (o entrenamiento de fuerza) se incluye dentro de programas de ejercicio prescritos para mejorar la salud y calidad de vida. Investigaciones actuales han demostrado que el entrenamiento de fuerza ayuda a contrarrestar la pérdida de fuerza muscular, la pérdida de masa muscular (sarcopenia), la vulnerabilidad fisiológica (fragilidad) y sus consecuencias debilitantes sobre el funcionamiento físico, la movilidad, la independencia, el manejo de enfermedades crónicas, el bienestar psicológico y la calidad de vida.

El principal objetivo por el que la población sana adulta debería realizar programas de entrenamiento contra resistencia es para frenar el avance de la sarcopenia. En la actualidad esta enfermedad es un problema de salud pública, es un proceso universal que se da en todos los sujetos y conlleva una pérdida de masa muscular de un 15% aproximado a partir de los 45 años. Sin embargo, los cambios en los hábitos de vida y el aumento de la conducta sedentaria que caracterizan a la sociedad actual han dado lugar a que los procesos sarcopénicos comiencen a partir de los 30 años de edad en personas sedentarias. El trabajo de la fuerza ha demostrado ser efectivo no solo para evitar la pérdida de masa muscular, sino que también puede incrementar el componente magro en personas con marcados procesos sarcopénicos.

Debido a los cambios de hábitos que tenemos en la sociedad actual, el riesgo a tener diversas patologías aumenta, y vemos, que las adaptaciones que provocan  el entrenamiento de fuerza hace que este tipo de entrenamiento, además de prevenir ciertas enfermedades como la obesidad o la sarcopenia, pueda frenar el avance de otras (como la esclerosis múltiple o la fibromialgia) y mejorar la capacidad funcional y la calidad de vida en muchas patologías, pudiendo ser incorporada esta modalidad de ejercicio como parte del tratamiento de la enfermedad.

Visto esto, podemos decir que el entrenamiento y desarrollo de la fuerza en personas mayores, debe ser concebido como un aspecto fundamental e imprescindible a la hora de desarrollar un programa de ejercicio físico, ya que además de retrasar el envejecimiento, provoca una serie de beneficios que aumentan la independencia funcional del sujeto y mejoran su salud y por ende su calidad de vida. 

Encontramos en la actualidad muchas evidencias científicas sobre los beneficios provocados a través del entrenamiento de fuerza ante patologías tales como la obesidad, diabetes, dislipemia, hipertensión, cáncer, parkinson, esclerosis múltiple o fibromialgia.

El trabajo de fuerza en personas mayores es una realidad actual; un método eficiente y barato capaz de combatir contra las enfermedades propias de este sector. Es por ello que hoy día no podemos plantearnos las cuestiones surgidas en los años noventa donde se pensaba que este tipo de trabajo podía provocar alteraciones negativas en el sistema muscular y óseo de este colectivo de sujetos. Hemos pasado a una época donde el trabajo de la fuerza es concebido como un aspecto imprescindible en un programa de acondicionamiento físico en personas mayores.

A continuación veremos una serie de puntos imprescindibles para un eficaz entrenamiento de fuerza ante esta población en cuestión:

  • El programa debe estar adecuadamente diseñado para una segura práctica tanto por la técnica de los movimientos como por la seguridad de la persona.
  • El programa tiene que tener un enfoque individualizado, no hay dos personas iguales.
  • Un programa de entrenamiento de fuerza adecuadamente diseñado puede contrarrestar los cambios relacionados con la edad en la función contráctil, la atrofia y la morfología del músculo esquelético humano envejecido. Puede mejorar la fuerza muscular, la potencia y el funcionamiento neuromuscular de los adultos mayores.
  • Un programa de entrenamiento de fuerza adecuadamente diseñado puede mejorar la movilidad, el funcionamiento físico, el rendimiento en las actividades de la vida diaria y preservar la independencia de los adultos mayores. También puede mejorar la resistencia a lesiones y evitar eventos catastróficos como caídas, además de mejorar el bienestar psicosocial de los adultos mayores.
  • Los programas de entrenamiento de fuerza pueden adaptarse para adultos mayores con fragilidad, limitaciones de movilidad, deterioro cognitivo u otras afecciones crónicas.

Para acabar, observamos muy variados los resultados procedentes de las investigaciones llevadas a cabo con personas mayores, tras aplicar un programa de entrenamiento de fuerza controlado, aunque todos ellos producen mejoras significativas. Es el entrenamiento de fuerza el que mayores beneficios aportar a nivel de la salud.

 

Carlos Cosano

 

Carlos Cosano

Entrenador personal en TEMPO

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