Entrenamiento de fuerza para mujeres | Blog Tempo
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Entrenamiento de fuerza para mujeres

¨SUPERMUJER¨ ENTRENAMIENTO DE FUERZA PARA MUJERES: MITOS VS REALIDAD

¿Las mujeres deben de entrenar igual que los hombres? Es algo que responderemos al comentar los mitos y verdades en el entrenamiento de fuerza para mujeres. La cantidad de pensamientos estereotipados sobre el entrenamiento aún perduran en la sociedad y son difíciles de erradicar, pese a existir cada día más artículos y estudios científicos que demuestran los numerosos beneficios de entrenar fuerza.

Es muy común entre las mujeres el rechazo al entrenamiento de fuerza por no querer conseguir un aspecto físico musculado y “masculinizado”.  Estas consideraciones y pensamientos sociales se apoyan en los modelos culturales asignados a cada sexo, relacionando masculinidad con muscularidad y femenidad con delicadeza y un aspecto más frágil.

Uno de los comentarios más comunes entre las mujeres en cuanto a entrenar fuerza se refiere es “yo no quiero sacar músculo” y rehúyen de ejercicios en los que el implemento a utilizar sean pesas, barras y discos, prefiriendo bandas de resistencia o máquinas.

La preocupación que comparten es la de aumentar considerablemente su volumen, pero esta puede ser desmentida muy fácilmente. Sin embargo, primero es importante entender a qué se refiere generalmente el término “volumen”. La hipertrofia muscular es el crecimiento de tejido muscular nuevo. El ejemplo típico de hipertrofia muscular es el de un culturista.

Una de las hormonas primarias que regulan la hipertrofia muscular es la testosterona. La respuesta  de esta hormona en el entrenamiento de fuerza es más alta en hombres que en mujeres. Estas diferencias hormonales significan que una mujer necesita un esfuerzo más concentrado que los hombres para desarrollar el tipo de volumen que a menudo temen. Además, el aumento de la hipertrofia muscular está causado por estrategias específicas de entrenamiento (alto volumen, cargas altas y descansos moderados). Para evitar grandes cantidades de hipertrofia, pasa más tiempo entrenando en rangos de resistencia y fuerza muscular.

Apoyándonos en los numerosos estudios que hay al respecto, podemos decir a ciencia cierta que el entrenamiento de fuerza en la mujer produce innumerables beneficios.

Se reflejan diversos cambios a nivel de composición corporal tales como un aumento de la masa muscular magra y una disminución del porcentaje graso. Ahora planteo una pregunta. ¿No es esto lo que buscamos la mayoría de las mujeres cuando comenzamos con un programa de entrenamiento correctamente prescrito? ¿Por qué seguimos empeñadas en realizar horas y horas de entrenamiento cardiovascular a baja intensidad cuando la ciencia nos dice que la fuerza mejora la composición corporal?

Hablamos del aumento de la masa muscular magra, ¡No de convertirnos en culturistas!

Entrenar fuerza conlleva la mejora de la captación de glucosa por las células, lo que reduce los niveles de azúcar en sangre, aumentando la sensibilidad a la insulina por el tejido magro y la liberación de grasa desde el tejido adiposo. Es decir, reducimos el % de masa grasa.

Así mismo aumenta la densidad mineral ósea, lo que refuerza al hueso. Es especialmente importante para mujeres con osteoporosis propia de la edad o condición hormonal así como para prevenir los dolores y la funcionalidad propia de la osteoartritis.

También se demuestran mejoras en el sistema cardiovascular debidas a una reducción de la presión arterial, lípidos sanguíneos y colesterol.

La suma de estas mejoras nos aleja de patologías como enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus II y obesidad.

Además, numerosos autores recalcan el importante efecto que tiene el entrenamiento de fuerza en mujeres de avanzada edad, donde se reduce los efectos adversos de la menopausia (resistencia a la insulina, pérdida de la densidad mineral ósea y aumento de la grasa corporal)

Quizás, el beneficio más importante del entrenamiento de fuerza es el impacto psicológico que puede causar. Se ha demostrado que el entrenamiento de fuerza ayuda a reducir el estrés, combate la depresión y aumenta la autoestima.

Quiero concluir animando a todo el mundo, en concreto en este post a las mujeres,  a perder ese miedo al entrenamiento de fuerza que tantos beneficios nos reporta, siempre desde el asesoramiento de un profesional cualificado que prescriba el ejercicio físico adaptado a tus necesidades y objetivos de la manera más segura y eficiente posible.

“En ausencia de evidencia, la lógica es la ciencia”.

 

Fátima Caballero

 

Fátima Caballero

Entrenadora personal en TEMPO

2 Comentarios
  • Esther
    Publicado 16:21h, 12 mayo Responder

    Súper bueno Fati

  • CARLOS
    Publicado 17:02h, 14 mayo Responder

    Buenísima esta entrada del blob! Cada vez tenemos la ciencia más a mano y podemos saber lo que realmente es beneficioso y que no, y aquí Fatima nos lo deja clarisimo.

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